La fiesta de la cultura pop tiene su lugar en Comic Con Experience

Generalmente cuando piensa en las grandes convenciones de comics, lo primero que se nos viene a la mente es la San Diego Comic Con de los Estados Unidos. Un masivo evento que convoca a miles y miles de fanáticos, actores, artistas, editoriales, marcas y estudios cinematográficos, que terminó por ganarse la fama de ser la meca del amante de la ciencia ficción, las películas, los muñecos, la ropa y un gran largo etcétera, no sólo de historietas. Pero para los lectores sudamericanos, quizás sea una distancia demasiada grande para recorrer, con todos los obstáculos de viaje y estadía que eso implica. Nosotros, los mismos ciudadanos de esta parte del continente nos preguntamos “¿cuándo vamos a tener acá un evento de tales magnitudes?”. Y es ahí donde aparece la Comic Con Experience de Brasil.

Comic Con Experience (o más comúnmente conocida como CCXP) realiza su primera edición en el año 2014 de la mano del grupo Omelete, un importante sitio de entretenimiento de cultura pop de ese país. Sumado a ellos, como co-organizadores, se encuentra la agencia de talentos de comics, Chiaroschuro Studios y Pizii Toys, la más grande importadora de figuras de acción extranjeras en Brasil. En su primer año contaron con la presencia de las celebridades Jason Momoa, Katie Cassidy y Sean Astin, los consagrados autores de comics como Scott Snyder, Sean Murphy, Olivier Coipel y Klaus Janson y los grandes talentos locales como, Danilo Beyruth, Fábio Moon, Gabriel Bá, Ivan Reis, Rafael Albuquerque y Rafael Grampá.

Es en su tercera edición que decidimos embarcarnos en la aventura de visitar esta convención. Nos moríamos de la curiosidad de saber por qué la gente hablaba tanto de este evento, recorrer sus pasillos y conocer cómo era por dentro. Con nuestras acreditaciones confirmadas, tomamos un avión hacia nuestro país hermano y nuestro recorrido comenzó. No sabíamos qué esperar, qué imaginar de la CCXP pero apenas pusimos un pie el día uno, supimos de qué se trataba todo.

La convención se realiza en la Sao Paulo Expo, un complejo muy alejado del centro comercial de esta ciudad, cerca del Zoológico de San Pablo, en la localidad de Jabaquara. Es posible acercarse a la zona con el metro, pero lo que nos sorprendió (y ni siquiera estábamos en el predio) era salir de la estación de subte para encontrarnos con un charter oficial del evento que te llevaba al lugar. Una inmensa fila de gente se amontonaba para poder entrar, mientras que nosotros nos preocupábamos si podrían albergar a tanta gente… pregunta que rápidamente fue respondida. Amplios pabellones con una inmensa altura daban techo a todos los asistentes de la CCXP, pabellones con stands gigantes de muñecos, indumentaria, bateas de comics y muchas cosas más. Había secciones bien divididas: apenas ingresabas, la primera parte estaba dedicada a los estudios y productoras, promocionando próximas películas o series con actividades relacionadas a los mismos. Por ejemplo, el gigante stand de Sony, te permitía sacarte fotos como si estuvieses trepando las paredes para Spider-Man: Homecoming. 20th Century Fox contaba con una torre gigante donde el doble de riesgo de Assassins’ Creed, te ayudaba a lograr el famoso “salto de fe” del videojuego. HBO, por otro lado, te permitía ingresar a un interminable castillo para recorrer por dentro y ver las réplicas originales de las vestimentas y armas de los personajes de Game of Thrones. La otra sección era exclusivamente de historietas, con stands que vendían comics y artículos relacionados, el artists’ alley donde te podías cruzar con algunos de los invitados (Simon Bisley, Eduardo Risso, Mahmud Asrar) y el inmenso stand de Chiaroscuro que contaba con las firmas de autores como Frank Quitely que pudimos entrevistar en una amena charla o del legendario Brian Azzarello. Luego venía la sección de videojuegos con un escenario gigantesco de Twitch y otras marcas donde miles de gamers se juntaban para charlas, anuncios y, más que nada, jugar sus juegos favoritos. Anteúltimo estaba la sección de anime que contaba, como estrella estelar, a las armaduras doradas en tamaño real de Saint Seiya, ya que eran la primera vez que salían de Japón. También se podían encontrar interminables bibliotecas de manga y figuras de todos los animes más populares de todos los tiempos.

Los auditorios se encontraban en el segundo nivel, junto a la sala VIP de la experiencia “CCXP Unlock” que era posible si adquirías dicha entrada. Nosotros nos dirigimos a la sala de prensa, perfectamente acondicionada para que podamos realizar nuestro trabajo, para prepararnos para cada una de las charlas que se dictarían en dicho piso. Tres escenarios para diferentes conversaciones con todos los autores y artistas invitados. Asistimos al repaso de la historia de los mutantes que tenía la presencia de Ryan Penagos, Bill Sienkiewicz, Frank Quitely y Mahmud Asrar, a la presentación de la película “Motorrad” (adaptación de la novela gráfica del artista local Danilo Beyruth) y a la charla que recorría la carrera de Asrar, con quién pudimos tener una charla mano a mano.

Si volvías al primer piso te encontrabas con el tercer auditorio, el de Cinemark. Más que auditorio parecía un estadio para recitales de lo descomunal que era su tamaño. Mientras hacíamos la fila para entrar al lugar, veíamos lo que pasaba adentro gracias a una colosal pantalla de LED. En este lugar presenciamos la charla con la actriz Natalie Dormer y también ocurrieron conversaciones con James Gunn y David Wenhan. También en el primer nivel se sucedió la firma de autógrafos de Frank Miller, limitada a quienes hayan comprado el bonus de su entrada para conseguir su firma.

Luego de cuatro días de caminar y caminar los pasillos, de sacar fotos, de divertirnos en los stands, hacer amigos en filas, de poder sentarnos a charlar con los artistas y, bueno, comer cosas ricas en el increíble sector de food trucks, nos llevamos una sensación de alegría de esta convención. Nos fuimos exhaustos, con grandes momentos vividos y con ganas de volver el próximo año. La CCXP no tiene nada que envidiarle a otros eventos internacionales. Si bien conserva la estructura básica de ellos, ofrece su propia pizca y hace sentir que los fanáticos estén cómodos y satisfechos en todo momento. En todos los aspectos que pudimos conocer, esta convención termina de confirmar de que su slogan es 100% real: “¡Viví lo épico!”

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Vester

Si bien se declaró fan de Marvel desde que empezó a incursionar en este mundo, ahora expandió sus horizontes ampliamente. Está interesado en la nueva generación de fanzines, los comics de Image y la obra de Jack Kirby. Grant Morrison es su santo de devoción y los huevos revueltos su mejor comida.

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